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Almansa con su libro 'Innovación Caórdica'. (Cedida)P. ¿Por qué en el libro plantea permanentemente la idea de que la ideología es castrante? Las ideologías han favorecido el progreso. Sin ideología ganan los poderosos. R. Porque hoy en día las ideologías no nos representan. Si yo te preguntara: ¿quieres un escudo social que proteja a toda la sociedad? Seguramente, diría que sí. Pero si pregunto, ¿quieres tener oportunidades independientes o propias?, dirías también que seguramente sí. O sea, no es incompatible. Lo que yo digo es que las ideologías no te permiten evolucionar ni traer lo nuevo porque lo que te están diciendo es cómo tienes que pensar. P. Es verdad que pueden encorsetar, pero las ideologías también dan coherencia al pensamiento. R. La coherencia la dan tus necesidades no resueltas que tienen los ecosistemas en los que vives. Ahí sí que tienes una coherencia absoluta. Ninguna ideología puede resolver todos los conflictos no resueltos. La socialdemocracia o los partidos democristianos no son lo mismo de los años 30 del siglo pasado, pero aún así no te sirven porque yo no estoy hablando de los conflictos, estoy hablando de necesidades no resueltas. No están abarcando las oportunidades. Si hago un programa político y lo baso en unas ideas que son principalmente antiguas, no va a resolver nuestras necesidades. Las personas van a ir cada vez más rápido de lo que una ideología puede responder. Entonces, no me sirve ese patrón. Si pudiera detectar las necesidades no resueltas de las personas, de la sociedad, e incorporar las soluciones, entonces puedo hacer un contrato político real, pero no es así. "Si hago un programa político y lo baso en ideas antiguas, no va a resolver nuestras necesidades" P. ¿Esas soluciones individuales que usted propone para resolver los problemas no resueltos no se parece mucho a la antipolítica? Lo digo porque está pidiendo una sociedad que no existe en la que cada individuo tenga capacidad cognitiva para entender un mundo complejo y dar su propias soluciones. R. Yo pensaba como tú, pero he descubierto que no. Lo que digo es que debemos utilizar el caorden para detectar necesidades no resueltas. Y cuando las tengas vas a encontrar la solución, vas a agruparlas con las que están relacionadas con tu idea de negocio. No soy demasiado individualista, no creo en una sociedad en la que se busque el caos para tener una posición de dominio y de poder. Cuando estás en un ámbito de comunidad, lo que haces es un diálogo con toda la comunidad. Por eso mismo no vale la queja. Lo primero que propongo es un cambio radical en cómo concebimos la política. El mejor sistema de gobernanza del mundo es el que la gente crea que es útil. P. ¿La solución contra el despoblamiento son los nómadas digitales? Es decir, emprendedores que busquen esas soluciones individuales en entornos dinámicos. R. Ahora tenemos un país que puede ser líder en atracción de talento mundial. Lo tenemos todo. Lo que pasa es que tienes que organizarlo. Están llegando nómadas digitales a Lanzarote o a Málaga. Hace unos meses salió un estudio de una consultora que decía que la causa número uno por la que el talento elige en qué empresa va a trabajar es que le dejen trabajar desde donde quiera. Va a haber un cambio absolutamente en la movilidad y España puede ser el gran coworking del mundo. Madrid está llena de nómadas, pero nadie los conoce. El problema es que nadie les ha dicho, por falta de planificación, que se pueden ir a Teruel y vivir una vida increíble o que se puede ir a un pueblo de Cáceres. P. ¿Qué es la agencia de rating social que planteas en el libro? R. La agencia de rating social es un ejemplo realmente de cómo una serie de necesidades no resueltas se podrían desarrollar. Lo que busca es medir el impacto social. Hoy un reporte no financiero es distinto en Galicia que en Cantabria. No están homogeneizados porque miden cosas distintas. Sin embargo, si tú tienes una plataforma donde te da un rating de cómo estás actuando y tú mismo te puedes poner tus objetivos, ahí sí que podrías mejorar y podrías ver realmente dónde estás. Para mí es clave el poder tener una plataforma que te puede indicar dónde estás. "Habrá un cambio absoluto en la movilidad y España puede ser el gran coworking del mundo" P. Cuando habla de que lo importante son las soluciones, ¿no suena eso al fin justifica los medios? R- Lo importante es detectar bien la necesidad, pero no de forma etérea, sino algo medible y evaluable. Entonces, es cuando se genera la solución. P.-¿Y qué se hace con quienes no la encuentran? R. Este es el punto más interesante. El caorden no es binario, es cuántico. Lo que te dice la teoría cuántica es que todo sucede al mismo tiempo. Sin embargo, en la actualidad, nuestro rango de observador es muy limitado porque estamos influenciados por la ideología, por lo que pienso, por tal y por tal. Por eso la gente que piensa en positivo le pasan cosas buenas, a la gente que piensa en negativo le pasan cosas malas. Simplemente es porque no estás atrayendo nada, tú te estás posicionando ahí. ¿Esto qué implica? En el momento en que las personas lo entendemos tú creas tu realidad, eres co-creador absoluto de tu realidad. Es un cambio de mentalidad más complicado, hay mucha más inversión encima. Mi padre era un señor que era catedrático de derecho del trabajo que estuvo en la UCD y le tocó ser el número tres del partido y después fue secretario general técnico del Ministerio de Sanidad. "¿Qué pasa?, que a mí mi padre no me dejaba hablar de fútbol". Pues claro, yo tengo una ventaja realmente sobre otros individuos. Eso lo sé. P. ¿Qué pesa hoy más, el orden o el caos? R. Pesa más el orden, y ese es el problema, porque hay mucho miedo al caos. El problema es que si intentas ir todo el rato navegando en la inercia en un mundo que está cambiando todo el rato, el orden no te sirve. Ahora, atrévete, mete caos, prueba, cambia las instituciones, cambia los modelos, cambia y de ahí saldrá algo. Y cuando salga algo y se estabilice el mundo, vuelve al orden para que tenga resultado lo nuevo que ha salido. Como se suele decir: sal de tu zona de confort.
🌹Recompensas de la Amabilidad
Estimados compañeros y amigos, A lo largo de mis viajes, he tenido la oportunidad de compartir experiencias con distintos grupos, y puedo decir con certeza que este se lleva la puntuación más alta en cuanto a amabilidad. Esa reflexión me ha llevado a profundizar en el impacto que tiene la bondad en nuestro bienestar, tanto a nivel personal como colectivo.
Cada vez que actúo con amabilidad, experimento un bienestar genuino, lo que me ha llevado a preguntarme si este sentimiento es común entre quienes practican la bondad en su día a día. Los resultados son claros: ser amable transforma positivamente tanto a quienes reciben el gesto como a quienes lo ofrecen.
La amabilidad es un superpoder para nuestro bienestar, un pequeño detalle que a menudo subestimamos pero que tiene un impacto enorme en nuestra vida y en la de los demás. No se trata solo de cortesía, sino de una actitud genuina de consideración y cuidado hacia los demás. Y lo mejor de todo es que, además de generar felicidad en quienes la reciben, también nos regala recompensas emocionales y psicológicas profundas!
El Lado Positivo de Ser Amable
Cuando elegimos la amabilidad, suceden cosas maravillosas tanto para nosotros como para quienes nos rodean:
Contagia la alegría
La amabilidad es como una sonrisa: se expande. Un pequeño gesto puede
iluminar el día de alguien y motivarlo a transmitir esa energía a otros.
Fortalece nuestras conexiones
Ser amables genera confianza y seguridad en quienes nos rodean, reforzando nuestras relaciones, ya sea con amigos, familiares o incluso desconocidos.
Crea un ambiente positivo
En un grupo, la amabilidad mutua fomenta el respeto, el apoyo y la diversión, permitiendo que todos se sientan cómodos y libres para compartir sus experiencias.
Los Beneficios Psicológicos para Ti Además del impacto social, practicar la amabilidad tiene efectos asombrosos en nuestra salud mental:
Reduce el estrés y la ansiedad
Centrarte en ser amable desvía tu atención de las preocupaciones. La bondad activa la liberación de endorfinas, ayudándote a sentirte más relajado y sereno.
Aumenta la autoestima
Ofrecer ayuda o gestos amables genera una sensación de propósito y valor, reforzando la confianza en ti mismo.
Mejora el estado de ánimo
Un acto de amabilidad, por pequeño que sea, puede cambiar tu día al instante. Ver la alegría en los demás es una fuente de felicidad genuina.
Fomenta la gratitud
Al practicar la amabilidad, aprendemos a apreciar más lo bueno en nuestra vida, lo que refuerza una mentalidad positiva.
Desarrolla la empatía
Ser amable nos ayuda a ponernos en el lugar del otro, fortaleciendo nuestra capacidad de comprensión y mejorando nuestras relaciones interpersonales. En resumen, la amabilidad no es solo un valor admirable, sino una *herramienta poderosa* para mejorar nuestro bienestar y enriquecer nuestras relaciones. Cada gesto cuenta y regresa multiplicado.
¿Qué opinan, amigos? ¿Se animan a hacer de la amabilidad su superpoder diario?
Gracias por todo y a todos
Un millon de abrazos
pepe coca
🚨La situación de la atención a las personas mayores en España
es compleja y presenta importantes desafíos, a pesar de los avances en áreas específicas. El envejecimiento de la población es una realidad creciente, lo que pone de relieve la necesidad de reforzar y mejorar los servicios existentes.
Datos y cifras clave:
· Envejecimiento de la población: La proporción de personas de 65 años o más en España se sitúa en torno al 20,1% de la población total.
· Esperanza de vida: Una persona de 65 años puede esperar vivir, en promedio, 21 años adicionales (19,06 años si es hombre y 22,96 si es mujer).
· Centenarios: El número de personas centenarias ha alcanzado un nuevo máximo, con más de 14.660 personas.
Situación de los servicios de atención:
Un informe de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales (Índice DEC 2024) subraya las deficiencias y la limitada cobertura de los servicios más demandados:
· Ayuda a domicilio:
o La cobertura se ha mantenido prácticamente estancada en los últimos 15 años.
o Solo el 5,7% de los mayores de 65 años tiene acceso a este servicio.
o Para las personas con gran dependencia (Grado III), el apoyo diario se limita a un promedio de 2,5 horas de lunes a viernes, lo que se considera insuficiente para cubrir sus necesidades básicas.
o La intensidad media de la ayuda es de 21,1 horas mensuales.
· Centros de día:
o También han mostrado una escasa evolución, aunque ha habido un ligero repunte reciente en la oferta de plazas.
o La cobertura sigue siendo muy limitada.
· Teleasistencia:
o Es el servicio que ha experimentado una mejora más visible, pasando de una cobertura del 8% al 11,1% en los últimos 13 años.
o A pesar de este avance, se estima que más de 700.000 personas dependientes reconocidas aún no tienen acceso a este derecho, según las metas del Plan de Choque para la Dependencia.
· Prestación económica para cuidados en el entorno familiar:
o El 41,9% de las personas beneficiarias de la Ley de Dependencia recibe esta prestación.
o El importe medio es de 264,11 euros mensuales, una cantidad que se considera insuficiente para cubrir los gastos y el esfuerzo que implica el cuidado constante en el hogar.
Otros aspectos relevantes:
· Desigualdades territoriales: Existe una gran disparidad en la calidad y cobertura de los servicios entre las diferentes comunidades autónomas, lo que genera una brecha significativa en la atención.
· Soledad no deseada: Se ha observado un aumento en la conciencia sobre la soledad no deseada entre las personas mayores, quienes cada vez más recurren a servicios como el Servicio Estatal de Atención a Personas Mayores (SEAM) para buscar ayuda.
· Servicios privados: Ante las carencias del sistema público, han surgido numerosas empresas privadas que ofrecen servicios de cuidado a domicilio, teleasistencia, fisioterapia o terapia ocupacional, entre otros.
· Ley de Dependencia: La normativa establece las prestaciones y servicios, pero la implementación y la financiación siguen siendo un reto, con largos periodos de espera para la resolución de expedientes y la concesión de ayudas.
En resumen, la atención a las personas mayores en España se caracteriza por un sistema que, si bien ha avanzado, muestra serias deficiencias en la cobertura y la intensidad de servicios clave como la ayuda a domicilio y los centros de día. La teleasistencia es el servicio que más ha crecido, pero aún no llega a todos los que lo necesitan. A esto se suman las importantes desigualdades entre territorios y la insuficiencia de las ayudas económicas, lo que a menudo recae en el cuidado informal por parte de las familias.
La proliferación de centros residenciales para personas mayores que sean autogestionados y sostenibles, con el apoyo de financiación europea o de la ONU, podría tener un impacto muy positivo en el sistema de atención social español, aliviando de forma significativa algunas de sus principales deficiencias.
A continuación, os detallo el posible alivio y los beneficios que se podrían generar:
1. Alivio de la presión sobre el sistema de dependencia
El modelo actual de atención a la dependencia en España, a pesar de la Ley de Dependencia, sufre de listas de espera muy largas y una oferta de plazas residenciales públicas insuficiente. Un aumento de centros privados, autogestionados por las propias personas mayores o sus familiares (como el modelo de cohousing senior o cooperativas de vivienda), podría:
Reducir las listas de espera: Al ofrecer una alternativa viable, se disminuiría la presión sobre la demanda de plazas públicas y concertadas.
Diversificar la oferta: Se pasaría de un modelo principalmente asistencial y jerárquico a uno que fomente la autonomía, la participación y el envejecimiento activo.
Disminuir el gasto público en la dependencia: El estado podría destinar sus recursos a casos de mayor vulnerabilidad y dependencia severa, mientras que los centros autogestionados cubrirían a una población con más independencia, pero que busca comunidad y servicios.
2. Promoción de la sostenibilidad y la innovación
Los proyectos residenciales autogestionados y sostenibles, al depender de la iniciativa particular, suelen incorporar principios de sostenibilidad ambiental, eficiencia energética y tecnologías de apoyo. Este enfoque podría tener un impacto directo en:
Innovación en la atención: Se podrían implementar modelos de cuidados más flexibles y personalizados, adaptados a las necesidades específicas de los residentes y no a un protocolo rígido.
Mejora de la calidad de vida: La autogestión promueve un sentido de pertenencia y control sobre el entorno, lo que se ha demostrado que contribuye al bienestar psicológico de las personas mayores.
Creación de un mercado de nicho: Los centros sostenibles y con un enfoque de comunidad atraerían a un segmento de la población senior con poder adquisitivo que busca alternativas de calidad, diversificando la oferta actual.
3. El papel de la financiación de Europa y la ONU
La financiación externa sería un catalizador clave para la creación de estos proyectos. Si la Unión Europea o la ONU decidieran subvencionar parte de estas iniciativas, se generaría un alivio financiero y un impulso de visibilidad:
Subsidios de la UE: La Unión Europea tiene programas (como los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia) que apoyan la rehabilitación de edificios para mejorar la eficiencia energética o la implementación de proyectos innovadores en el ámbito social. Estos fondos podrían ser utilizados para la construcción o reforma de los centros, haciendo viable la inversión inicial que a menudo es la principal barrera.
Apoyo de la ONU: A través de sus programas de desarrollo sostenible y atención a los derechos de las personas mayores, la ONU podría proporcionar visibilidad internacional, know-how y, en menor medida, financiación directa o indirecta, para modelos que promuevan la participación, la dignidad y el bienestar de los adultos mayores.
Atracción de inversión privada: La existencia de subvenciones externas validaría el modelo y atraería a inversores privados y a los propios usuarios, creando un círculo virtuoso de crecimiento.
Conclusión
La colaboración entre la iniciativa particular (promoviendo centros autogestionados y sostenibles) y el apoyo financiero de organismos internacionales (UE, ONU) podría ofrecer un alivio sustancial al saturado sistema de atención social en España. El modelo de cohousing senior o las cooperativas de vivienda, que ya existen en España de forma incipiente, podrían escalar su impacto.
Esto no solo aliviaría la presión económica y asistencial del sistema público, sino que también contribuiría a un cambio de paradigma en la atención a las personas mayores, pasando de un enfoque puramente asistencial a uno que priorice la autonomía, la dignidad, la sostenibilidad y la calidad de vida, fomentando una sociedad más inclusiva y preparada para el envejecimiento de la población.
j.coca
Este otoño está siendo un periodo de lecturas caóticas. Empiezo un libro y sin haberlo terminado abro otro, y otro, y otro, y los voy compaginando sin acabar ninguno. Leo menos que en verano, por el trabajo, por la desgana propia de esta estación, y a veces no sé ni qué libro estoy leyendo, si es novela o ensayo, si poesía o teatro, y se mezclan los argumentos y las tramas. Es la estación húmeda, también, y los libros se ponen fríos, se ponen húmedos, parecen compuestos de hojas muertas que se deshacen entre las manos.
Entre otros libros que he querido leer está la obra maestra de Erasmo. Lo he hecho en una versión inglesa del profesor Clarence Miller (The Praise of Folly, Yale University Press, 1979). Contiene todas los cambios y adiciones de las ediciones sucesivas hechas en vida de Erasmo. Está profusamente comentada, con notas al pie a cada frase que muestran la densidad de la escritura de Erasmo, que es una red de referencias. Tiene un rico estudio introductorio. Necesitamos todo eso, pues muchos de los elementos de aquella cultura de hace cinco siglos, que es la base de la cultura occidental, nos resultan hoy desconocidos. Es decir, desconocemos los fundamentos de nuestra cultura, que ha virado hacia otra cosa. Sin ese aparato crítico, comprenderíamos una ínfima parte de la obra.
Este libro ha sufrido desde siempre las consecuencias de un error de traducción en su título. La «stultitia» no es lo que comúnmente se entiende por locura, en sus diferentes manifestaciones. Si hubiera querido decir eso, el autor habría escrito «insania» o «dementia». «Stultitia» es estulticia, estupidez, tontería, necedad, ese diablillo que todos llevamos dentro, a veces amordazado, que se ríe de las cosas, como Demócrito, en lugar de llorar por ellas, como Heráclito, aunque el llanto está más que justificado en este mundo. «Stultitia» es la parte irracional, mucho mayor y más necesaria de lo que se piensa, las ilusiones que nos mantienen en pie, y el amor propio, o sea la imagen que uno tiene de sí mismo, y la desmemoria, la pereza, el principio de placer, el abandono, la lujuria, el sueño, el alboroto, la algarabía, la ebriedad, y también, en algunos casos, algo parecido a la locura, pero que no acaba de serlo. La estulticia es, en el fondo, lo que nos hace humanos y no una pura calculadora desencarnada. Como se ve, la estulticia encierra muchos rasgos que no siempre se han valorado debidamente. No siempre fue tomada en serio. No ha brillado todo lo que habría debido. Ha tenido mala prensa. Pero nunca ha dejado de ser esencial para la vida.
Algo etéreo y potente se libera al abrir ese libro. La estulticia misma, que es a la vez narradora y objeto, resucita en la catedral de Basilea, después de tantos siglos descansando junto a los huesos de quien compuso su alabanza en vez de hacer el elogio de cosas menos importantes, qué sé yo, la calvicie, las hemorroides, las ranas, los días de niebla… El primer impulso de la estulticia es el de subirse al púlpito para predicar, como hizo siempre en la primera parte de su vida, la mejor sin duda, que no había sido más que una larga perorata insensata, o totalmente razonable, según se mire, hablando siempre en broma con un fondo serio, encadenando ironías y retruécanos. Empieza su declamación con los prolegómenos habituales, buscando ganarse al público (¿hay alguien que no quiera hacerlo?), pero enseguida se da cuenta de que la catedral está vacía y deja de hablar. Cinco siglos antes siempre tuvo sus seguidores, incluso un séquito de incondicionales, y se asombra al ver aquel espacio vacío, escuchar el eco de su voz perdiéndose por los recovecos de la catedral. Nunca le gustó predicar en el desierto, aunque en el fondo siempre lo había hecho, en el fondo siempre se predica en el desierto. Pero perorar en aquella nada, sin oídos que la escuchen y, aún peor, sin ojos que la miren y en los que pueda mirarse, le resulta inquietante, casi angustioso. Entonces baja del púlpito con su gorro de feria, haciendo sonar las campanillas, atraviesa la nave central y sale a la calle.
Quería aclarar algo, pero ya se me olvidó. Como me falta estructura y método, he querido plasmar aquí todo lo que me pasa por la cabeza en cuanto se me ocurre. Ahora mismo no me pasa nada. Tampoco tengo cabeza. Mi cabeza es una metáfora. Gran silencio. Gran blanco en el papel. La lectura de este libro me ha contagiado otro de los talentos de la estulticia: el de quedarse en blanco, boquiabierta, una mosca entra y luego sale y no se da ni cuenta, sin pensar en nada. Esa es la gran felicidad y solo se la puede permitir un verdadero morósofo. Es lo que hace que la vida resulte medio soportable a ratos, en pequeñas dosis, a pesar de las digestiones pesadas que a menudo nos toca aguantar porque nos hemos atiborrado de cosas que no nos iban a sentar bien. Los filósofos se reirán de eso. Siguen sabiendo tan pocos como antes. En diez mil torres de marfil hay cien mil profesores que no enseñan nada. Como funcionarios de un saber huero, siguen rumiando las mismas ideas y componiendo libros que son una olla podrida en la que meten las sobras de otros libros. Y hasta reciben premios por ello. La estulticia al menos sabe algo. Por ejemplo, sabe mover las orejas como un burro, sobre todo la derecha. Cuando lo hace, los filósofos se ríen. Ellos no saben moverlas. La mayoría no sabe hacer nada que provoque la risa o que provoque el llanto. Los espectros de Derrida pasan la noche insomnes, beben una copa o se fuman algo y escriben sobre los espectros de Marx, que escriben sobre los espectros de Hegel, que escriben sobre… Una cháchara incomprensible, inútil para la vida. En eso también, mejor reír que llorar.
Ah, sí, quería desterrar cualquier duda en cuanto a la paternidad de la estulticia, un tema del que se hablado mucho antes y después de que Erasmo compusiera su alabanza en tiempos que desde cierto punto de vista eran algo más propicios que estos. No, más propicios, no. Menos desfavorables, al menos para algunos. Desfavorables lo son todos, cada tiempo a su manera. Nacer como ser humano en este mundo es de lo peor que puede pasarle a uno. Estás ya condenado al desajuste. Solo una forma elevada de estulticia puede salvarte. En cuanto a su paternidad, hay rumores de que el responsable pudo ser Orco, o Caos, o Saturno, o Jápeto. Aunque nadie lo vio ni lo oyó, su madre le aseguró que su padre fue Plutón. Claro que de eso, de lo que le dice a uno su madre y de quién es su padre, no cabe seguridad alguna, ni podría practicarse una prueba de ADN a esos seres. Erasmo, pretendiendo hablar por la estulticia, pero diciendo a veces cosas de las que esta habría discrepado, dijo que su madre era una joven ninfa. Es una ocurrencia de burdo ingenio: la riqueza, al juntarse con la juventud, produce la estulticia. Tal vez sea cierto para la mala, no así para la buena. La estulticia mala es, por ejemplo, la de esos personajes ricos y jóvenes que no han conocido ninguna estrechez, que siempre han tenido todo lo que querían y sueñan con destruir la Tierra, o ya la dan por perdida, pensando en las oportunidades de negocio abiertas por la colonización de otros planetas en los que ni las chinches podrían vivir. O aquellos que sonreirían felices si fueran los últimos en perecer en una catástrofe cósmica que ellos mismos han provocado. Los engreídos, los ávidos de poder, los endiosados, aquellos que no ven ni quieren ver, que también viven en la ligereza, pero en una ligereza pesada y antipática. No creo que la madre de la estulticia buena pudiera ser joven. Tal vez fuera una ninfa, pero entrada en años. Mezclada con la riqueza, la profusión, quiero pensar que produjo una estulticia lúcida, sublime, la que ayuda a sobrellevar la vida, la liberadora, la que surge tras la derrota de la inteligencia. Tal vez me equivoque.
La estulticia sale a la calle y se queda perpleja. Casi todos caminan cabizbajos, admirando pequeñas tablillas votivas precristianas que emiten su propia luz. La estulticia deduce que la catedral está vacía porque todos andan embebidos con aquellas catedrales portátiles luminosas que, a juzgar por los rostros de la gente, deben de dar un gran placer. Es tal la atracción que sienten que algunos se chocan con los troncos de los árboles o con las farolas, y siguen caminando con el cráneo abierto, mirando la tablilla. La estulticia siempre había pensado que la buena vida consistía en no pensar, pero aquellas personas no parecen estar en la buena vida. Por la expresión de sus rostros se da cuenta de que la suya no es una estulticia gozosa, sino inducida, puramente mecánica. Están todos juntos, como los hilos de una telaraña, pero totalmente separados. Ese tipo de estupidez no ayuda. Lo que hace es vaciar la vida y no permitir que viva. La estulticia piensa: «Hay distintas maneras de escapar del tedio. No todas son buenas. A veces es mejor el tedio».
Luego se sienta en un café. Hay un poco de sol. Otras personas están sentadas, todas con sus tablillas, nadie habla con quien está a su lado, todas ellas proyectan falsas imágenes de sí mismas y reciben falsas imágenes de otras personas, escondidas detrás de aquella red de pantallas interpuestas. «Ya no hay riesgo en la vida», piensa la estulticia, «ahora viven como recubiertos por varias capas». En una esquina hay dos mujeres que no miran las tablillas. Las mujeres hablan. No, en realidad solo habla una de las mujeres, la más joven. La otra escucha. No está claro si es su hermana, su amiga o su madre. Son muy guapas, como silenos invertidos, extraordinariamente hermosas por fuera, pero monstruosas por dentro. La más joven se queja. La estulticia no oye bien, pero entre las palabras proferidas con una voz irritada, aguda y metálica, cree oír varias veces las voces inglesas «money» y «work». Todo ese mundo anglosajón, «money», «work», su feo pragmatismo, su violencia implícita, su crudeza, siempre le había atraído al mismo tiempo que repelido, porque sabía a dónde se dirigía con tanta furia, negando los demás mundos posibles: a un flujo continuo e indiferenciado de información y cosas que persigue su propia finalidad implícita, donde todo y todos acaban siendo instrumentos de ese flujo, donde algo puramente abstracto se encarna o se arremolina en torno a ciertas figuras para apropiarse y fagocitar lo concreto, en especial todo lo que habría podido ser ligero y hermoso. La joven está cada vez más enfadada. Dice «money» y «work», repite «work» y «money». De vez en cuando también dice «kids», como si fuera el vértice que falta en un triángulo isósceles. La otra mujer, hermana, amiga o madre, se agita, trata de articular media palabra, implora al borde de las lágrimas, pero solo consigue decir «no, no, no» y poner la mano delante de los ojos, parapetándose. Salvo la estulticia, nadie presta atención a aquella escena. Entonces las mujeres se levantan y se marchan. Ahora parecen de la misma edad. Caminan sin gracia, torpes, desacompasadas, entre las campanadas de la catedral, pues están dando la hora.
La estulticia se levanta y se dirige hacia la catedral con leves sonrisas que surgen, duran medio segundo y se borran de su rostro. Cuando llega a la tumba de Erasmo tiene ganas de acostarse a su lado para descansar en la muerte buena, la que arropa y termina con las angustias, pues también la estulticia tiene sus ratos de angustia. Pero se lo piensa mejor y sale otra vez a la calle, para ver si en alguna parte descubre algo que se escape de esos flujos ciegos de furores abstractos. La estulticia sigue entre nosotros.
Aclaraciones a la lectura
La estulticia es un sustantivo femenino que significa necedad, tontería o estupidez.
Se refiere a la condición o cualidad de una persona que es estulta, es decir, que tiene poca inteligencia o escaso entendimiento, o que se comporta de manera necia y tonta.
Es un término más bien culto o formal.
Sinónimos:
* Necedad
* Estupidez
* Tontería
* Idiotismo
* Imbecilidad
Ejemplos de Uso de "Estulticia"
* Referencia a un Acto o Decisión:
"La decisión del alcalde de ignorar las advertencias de los expertos fue una estulticia que costó muy cara a la ciudad." (En este caso, se refiere al acto tonto o necio en sí mismo).
* Referencia a una Característica Personal:
"No era malintencionado, simplemente actuaba movido por la estulticia de no comprender las consecuencias de sus palabras."
Aquí, se refiere a la falta de entendimiento o estupidez como característica de la persona.
* En un Contexto más Literario o Formal:
"Aquel debate se convirtió en una exhibición de estulticia, donde ningún orador pudo ofrecer un argumento coherente."
(Se usa para describir la atmósfera o la calidad de la discusión, marcada por la necedad).
En resumen, cuando alguien comete un error muy evidente o muestra una falta de juicio notable, se puede decir que ha incurrido en una estulticia.
Erasmo de Róterdam (1466 - 1536)
Erasmo fue uno de los pensadores, teólogos y humanistas más grandes e influyentes del Renacimiento europeo. Se le considera el príncipe de los humanistas.
Datos Clave
Nombre Completo | Desiderius Erasmus Roterodamus
Nacimiento | Róterdam, Países Bajos (h. 1466)
Muerte | Basilea, Suiza (1536)
Época | Humanismo y la Reforma Protestante
Principal Contribución | Humanismo Cristiano
Contribución al Humanismo
Erasmo fue la figura central del Humanismo Cristiano. Su objetivo era usar el conocimiento de los textos clásicos y las técnicas filológicas (análisis de textos) para reformar la Iglesia y la sociedad desde dentro, sin romper con la fe católica.
* Vuelta a las Fuentes (Ad Fontes): Promovió el estudio de las Escrituras originales y los Padres de la Iglesia.
* Filología: Editó y tradujo textos, siendo su obra más famosa un nuevo Nuevo Testamento en griego (el Novum Instrumentum omne), lo cual desafió la versión latina oficial (la Vulgata) y permitió a otros teólogos (como Lutero) usarla para sus propias interpretaciones.
* Crítica Social y Eclesiástica: Utilizó la sátira y el humor para criticar la corrupción, la ignorancia y la superstición tanto del clero como de la sociedad en general.
Obras Más Importantes
* Elogio de la Locura (1511): Su obra más famosa y accesible. Es una sátira brillante narrada por la diosa Locura, quien critica y se burla de todas las clases sociales, en especial de los teólogos, monjes y príncipes, por su dogmatismo y sus vicios.
* Coloquios (Colloquia): Diálogos escritos en latín para enseñar el idioma, que se convirtieron en herramientas de crítica social y moral.
Relación con la Reforma
Erasmo mantuvo una posición muy difícil durante la Reforma Protestante.
* Coincidencias con Lutero: Compartía muchas de las críticas de Martín Lutero a la Iglesia, y su trabajo preparó intelectualmente el camino para la Reforma.
* Diferencias con Lutero: Aunque admiraba la valentía de Lutero, Erasmo se negó a romper con la Iglesia Católica. Su principal desacuerdo teológico fue sobre el libre albedrío (Erasmo lo defendía, Lutero lo negaba), lo que llevó a un amargo debate entre ambos.
Su legado es la promoción de un ideal de vida basado en la piedad interior, la tolerancia y el estudio crítico de la cultura.
El programa Erasmus lleva su nombre en honor a que fue un europeo que viajó por muchos países (Países Bajos, Francia, Inglaterra, Italia, Suiza) estudiando, enseñando y viviendo, encarnando la movilidad intelectual que el programa promueve
🎋Lista de nuestros valores humanos.-
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